La Química del Futuro (Un Futuro Diferente nº 131) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

December 9, 2018

La Química del Futuro (Un Futuro Diferente nº 131) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Titulo del libro: La Química del Futuro (Un Futuro Diferente nº 131)

Autor: Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Número de páginas: 113 páginas

Fecha de lanzamiento: June 15, 2018

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Oswaldo Enrique Faverón Patriau con La Química del Futuro (Un Futuro Diferente nº 131)

Los avances tecnológicos incluyen el campo de la química, desafortunadamente, tal cual ocurre en otras áreas, la química presenta su cara obscura: el desarrollo de armas químicas.
En 1985, el Congreso de EEUU autorizó la fabricación de un tipo de arma llamada «binaria», que consiste en dos productos químicos –inocuos por separado– que forman una mezcla tóxica si se juntan en ciertas condiciones.
Los soviéticos llevaban ventaja. En los años 70 habían empezado a experimentar sin éxito en esa dirección. En los 80 consiguieron su objetivo. Se comprobó el poder de este grupo de armas a las que se dio el nombre de Novichok (traducible como: «el nuevo tipo» o «el recién llegado»).
Armas binarias, su gran ventaja es que al realizarse a partir de productos legales escaparía de los sistemas de verificación de tratados para el control o eliminación de armas químicas. Los compuestos que luego se mezclarían se fabricarían en plantas industriales dedicadas a fertilizantes o pesticidas. Antes de la combinación, era fácil almacenarlos sin que se degradaran, como ocurre con las armas químicas unitarias.
Las armas Novichok, tienen efectos irreversibles, incluso aunque no provoquen la muerte inmediata. Su ventaja es que es difícil de detectar y es más persistente y se diluye menos en contacto con el aire. En forma de polvo, puede ser inhalado, ingerido o absorbido a través de la piel.
La Convención de Armas Químicas, que entró en vigor en 1997 y que prohíbe su producción, almacenamiento y uso no hace referencia a Novichok y las armas químicas binarias. No prohíbe la investigación científica y desarrollo de nuevos agentes químicos. Por eso, Novichok podría utilizarse como base para sintetizar agentes más potentes, que podrían probarse y convertirse en armas sin realizar pruebas en exteriores, sino dentro de un laboratorio y fuera de la vista de los organismos internacionales.
En el siglo XXI, la Química debe verse como una herramienta muy valiosa y trabajarse en el contexto de las nuevas tecnologías y los cambios en el mundo; en el futuro cercano, los laboratorios químicos cambiarán: serán espacios autónomos con robots y supercomputadoras, donde un teórico y un químico, en diferentes puntos geográficos, puedan trabajar juntos, enlazados por Internet.
La simulación por computadora es importante en un departamento de Química: Involucra diversas disciplinas, además la mayoría de las tecnologías aplicadas, en aparatos como celulares, por ejemplo) fueron simuladas antes en una computadora.
La Química Cuántica, es un campo formado, a su vez, por otros campos: como una mesa donde están la Física, la Química, la computación y las Matemáticas aplicadas, y en el centro de la mesa, trabajan los químicos teóricos.
En 1955, se hicieron los primeros cálculos químicos en una computadora y, a pocas décadas de distancia, se tiene hoy una computación muy avanzada. La Química Teórica trata de construir nuevas sustancias que sean importantes para la humanidad.
Tenemos seis grandes retos para la Química teórica en el siglo XXI: El primero es el reto del diseñador, en el que se debe cambiar el esquema de pensamiento e ir de las propiedades de una molécula a su estructura, al revés de lo que se hacía antes, que era ir de la estructura a las propiedades.
El segundo reto es hablar con una computadora y que ésta sea muy inteligente, tanto como un alumno de posgrado. El tercero es tener una computadora que simule las propiedades de la materia y piense en términos de redes sensoriales.
El cuarto reto es la computadora de la materia, es decir, potenciar a la Química sintética, inorgánica y orgánica, para que se trabaje de manera más robotizada en laboratorios automatizados. El quinto reto es la Química inmersiva, en el sentido de cómo hacer para que se pueda ver, sentir y tocar la Química Teórica. El último reto, es aprender con inteligencia artificial, la cual está basada en los modelos de funcionamiento del cerebro humano.